El tiempo y el espacio se "solapan"...

Corrientes que fluyen en la oscuridad...Somos como troncos viejos arrastrados corriente abajo... 
Estas frases del libro de Shunryu Suzuki las recordaba el que esto escribe antes de someterse a una extraña "revisión interdimensional" en la presente línea temporal 20/23.
 ¿Podré finalmente recordar quién soy y de dónde cojones vengo? ¿Se me acabarán los miedos irracionales? ¿Podré entender con claridad todo lo que "sé" y que no me atrevo a reconocer?
 Vivimos en un presente continuado. El pasado y el futuro no existen. En la física cuántica moderna ya se establece este criterio sin ningún rubor, aunque todavía se lo crean muy pocos.
 Todos estos pensamientos me pasaban por la cabeza antes de "someterme" a tan extraña sesión interdimensional con una persona que no conocía de nada; con un "maestro oficiante" del que solo tenía referencias a través de internet, pero que un muy buen amigo me recomendaba insistentemente que podría ser mi solución definitiva. 
 
FINAL NECESARIO (y un tanto abrupto).

 Y la sesión se realizó. Y también el "reconocimiento" necesario. Se solaparon todas las líneas de tiempo, y se realizó el necesario "ensamblaje de seres multidimensionales": Anfirax y su humano luz, el que esto escribe y su humano luz...Y Anfirax entendió quien fue, y el que esto escribe entendió quien es; y los humanos luz respectivos se fundieron en uno solo, pues solo eran uno: el que siempre fue y el que siempre será. Y se realizó la unión alquímica entre Anfirax y el que esto escribe...Y se colapsaron -por fin- todas las líneas de tiempo pasadas y futuras en un eterno presente. Y cesó todo sufrimiento incomprendido, que dio paso a un gozo atemporal que no se describe con palabras. Y se entendió el por qué ciertos componentes todavía temporales persisten, y la inutilidad de forzar las cosas...
 Y, finalmente, hubo desconexión y desprogramación hasta de la tarea que se llevó a cabo. 
 Y se pasó página. Y de aquella aventura no quedó rastro más que un recuerdo que no dañaba. Y nos olvidamos hasta de la persona "oficiante" que resolvió (y puede ser que ni aquella persona oficiante intuyera nada del resultado final, pues tal fue el nuevo "orden de las cosas"). 
 Y vimos claro; y el que esto escribe "vio" también claro. Y no quedó ya rastro de nada: ni de Anfirax, ni de Khandeliam (humano luz "resultante") ni del que esto escribe; pues no tiene el menor sentido hablar de "separación".
 No hay tareas a realizar, ni encomiendas, ni mandatos, ni lineamientos (palabra que el "maestro oficiante" gustaba usar), pues en la bendita "unidad sin esencia" no hay nada que perseguir ni nada que buscar, porque TODO está hecho.

 Gracias!

 nota: Khandeliam, i am -yo soy- khandel - luz y servicio a los demás-.
  

 
 



 


 


 

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